"El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada".
Y es verdad. Podrás ocultar al mundo entero que estás enamorada de él, podrás fingir que no te importa demasiado cuando alguien lo mencione, podrás evitarle e incluso no dirigirle la palabra, pero cuando vuestras miradas se crucen por un instante será absolutamente inevitable permanecer impasible. Tu mirada es capaz de decir todo y nada a la vez, de cargar de tensión el ambiente e incluso reafirmar o refutar tus propias teorías.
Como alguien dijo una vez, "una imagen vale más que mil palabras".




